5ª GRAN RECOGIDA DE ALIMENTOS pequeños gestos que dan vida 1 y 2 de
Diciembre SÚMATE A LA 5ª GRAN RECOGIDA ANUAL DE ALIMENTOS 2017 ------ La
Federación alcanza a ayudar a más de 1.500.000 personas desfavorecidas,
con un reparto anual de alimentos de más de 153 millones de kilos, pero
no por eso debemos olvidar que en nuestro país existe una bolsa de
pobreza que alcanza los 5 millones de españoles. Por otro lado, se
fundamenta también en la solidaridad. Esencialmente en la del ciudadano
------ Hay que considerar el alarmante crecimiento de los llamados
“pobres vergonzantes”, familias con hogar pero en una situación
económica próxima al umbral de pobreza y que ocultan su situación de
penuria en su propio entorno social. Cerca de nosotros existe lo que los
sociólogos llaman el “cuarto mundo”.
Esta Gran Colecta Anual de Alimentos se fundamenta en dos pilares básicos: la necesidad y la solidaridad. En la necesidad,
porque aún hay muchas familias que están pasando penuria alimenticia en
nuestro país, una triste realidad a la que no debemos dar la espalda a
pesar de que muchos hayan salido ya de la difícil crisis en la que hemos
estado sumidos. La Federación alcanza a ayudar a más de 1.500.000
personas desfavorecidas, con un reparto anual de alimentos de más de 153
millones de kilos, pero no por eso debemos olvidar que en nuestro país
existe una bolsa de pobreza que alcanza los 5 millones de españoles.
Por otro lado, se fundamenta también en la solidaridad.
Esencialmente en la del ciudadano, sin cuya generosidad para aportar su
tiempo como voluntario y como donante de alimentos sería imposible
llevar a cabo esta iniciativa. Pero también en la solidaridad de las
numerosas empresas e instituciones públicas y privadas que hacen
donaciones en especie y sus apoyos corporativos, así como la invaluable
asistencia de las cadenas de distribución que realizan aportaciones
específicas de alimentos no perecederos. Sobre todo realizan un
importante esfuerzo facilitando a los Bancos todo tipo de materiales y
apoyándoles en la organización de la complicada logística de toda esta
campaña de recogida.
Por todo ello el lema de este año no puede ser otro que:
¡"CUENTO CONTIGO"!
Hay que considerar el alarmante crecimiento de los llamados “pobres
vergonzantes”, familias con hogar pero en una situación económica
próxima al umbral de pobreza y que ocultan su situación de penuria en su
propio entorno social. Cerca de nosotros existe lo que los sociólogos
llaman el “cuarto mundo”.
La
Abogacía Española, a través de su Fundación y los Colegios de Abogados,
utiliza las últimas tecnologías para la captación de donativos en su
campaña “Abogacía Solidaria: No dejes que la pobreza imponga su ley” con
la que se captan fondos para proyectos de Banco de Alimentos y Cáritas.
Para ello, cuenta con una plataforma a través de la cual los donantes
envían SMS Solidarios con lo que contribuyen con 1,2€, el coste íntegro
del mensaje. A fecha de publicación de esta información medio millar de
usuarios han enviado a través de sus móviles las palabras ABOGACÍA
SOLIDARIA al 28014. Por operadoras, Movistar es la más utilizada con el
51,5%, seguida de Vodafone con el 28,5 y Orange con el 20%.
Esta iniciativa se inscribe dentro del proyecto SMS Solidario de la empresa Altiria TIC, que ha llegado a un acuerdo con la Asociación Española de Fundraising(AEFr)
y las operadoras de telefonía móvil Movistar, Vodafone y Orange para
permitir que las ONG/Fundaciones sin ánimo de lucro puedan utilizar su
plataforma de SMS obteniendo el 100% del coste del mensaje como donación. Por otro lado, también ha habilitado una pasarela de pagos en la web abogaciasolidaria.es desde
la que los usuarios pueden donar con su tarjeta de crédito o su cuenta
de Paypal. La web incluye tecnología de GoogleMaps para localizar los
Colegios de Abogados, en los que se está realizando la campaña y en la
que también pueden entregarse donativos. Abogaciasolidaria.es
está conectada a Twitter, Facebook, Linkedin y el correo electrónico de
forma que pueda compartirse información de la campaña automáticamente
entre los contactos de los usuarios. En la sección Voces Solidarias
además se recogen los avatares de todos aquellos internautas que
utilizan el hashtag #AbogaciaSolidaria en twitter.
En Facebook se ha abierto un concurso en el muro del Consejo General
de la Abogacía con el lema ‘Comparte y Colabora’. Semanalmente se
publica una viñeta y entre todos los usuarios que comparten la
fotografía, se sortea un ejemplar del libro “Derechos Humanos,
¿todavía?”.
Además se han “vestido” todas las redes sociales de la Abogacía
Española con la imagen de la campaña y se han puesto a disposición de
los usuarios para que también puedan descargarselas y utilizarlas en sus muros y cuentas contribuyendo de esta forma en su difusión.
Mientras la ciudad duerme, los mileniales vomitan
en las escaleras del metro. Es un soleado domingo de principios de
otoño, las 6 de la mañana, ‘la hora de la bestia’. Aunque ya tienes los
30, cada fin de semana es un back to the future a tus 18, 17,
16… Y sigue la cuenta. Algún día amanecerás en pañales. Y ahora que lo
piensas, te vendrían muy bien unos dodotis porque te estás meando vivo
y orinar en la vía es de animales. ¡Qué cojones! Si el hombre viene del
mono… Pues lo haces. Y cuando te están subiendo la cremallera, en el andén del frente hay un agente de seguridad cantándote la cartilla. ¿De dónde sacan a esa gente, de Guantanamo? Pues va a ser que no. Porque, tristemente, ellos, los seguratas de toda la vida,
los corta-rollos que te ven babeando y dando cabezadas en el metro como
si fueras un perrito en el salpicadero de un coche, son los únicos que
saben el ‘asco’ que das realmente cuando vuelves de fiesta. Bienvenido a Zombieland, hermano. Bienvenido a la vida intravenosa de Barcelona. Y ahora, los chicos de naranja van a contarte las bizarradas que ocurren en el metro las madrugadas en las que te pones ciego y despiertas preguntándote cómo llegaste a casa:
Si te descuidas, te quedas sin dientes
Si hubiera estadísticas, dirían que uno de cada dos que van pedo
olvidan su cartera en el andén o en los asientos del metro. Y si hay
suerte la recuperan, vacía. Pero hay olvidos más extraños que te impiden
literalmente salir de la estación. “Vimos a dos tíos que ayudaban a
subir a un tercero que iba en silla de ruedas, y los tres parecían
bastante perjudicados. El metro arrancó y mi compañero dijo: ‘¡Tío, se han dejado la silla de ruedas en el andén! Oímos al sujeto reclamar su silla, lo dejamos sentado en la siguiente estación y fuimos a buscarla. Si la llega a pillar un ‘mangui’ se queda sin silla de ruedas como yo sin abuela”, nos cuenta M., guardia de seguridad de la línea cinco de Barcelona. Dice también que en una ocasión unos turistas se dejaron a una niña
dentro del vagón, pero la recuperaron en la estación siguiente. Si es
que un día perderán la cabeza…, o incluso los dientes. Como lo que
ocurrió a otro viajero: “Hay gente que se queda dormida en el metro y
suele llegar al final de la línea y volver, y muchas veces tenemos que
despertarlos. Una vez había un tío muy afectado durmiendo en la línea 1,
lo movimos y cuando abrió los ojos empezó a vomitar y a mearse encima.
Entonces, al salir del metro se le cayó la dentadura postiza al suelo
y le dije: ‘Oye, tus dientes…’, y el tío contesta que gracias, pilla la
dentadura y se la vuelve a meter en la boca. Nos dio un ataque de
risa…”.
Hostias como panes en la vía
El metro es como un mercadillo, por la mañana se venden mecheros y paquetes de clínex y por la noche se rifan ‘zascas’.
Hay líneas más chungas que otras: en la Línea 1 (la roja) y la Línea 4
(amarilla), a su paso por Barceloneta, siempre hay problemas; mientras
que en la L5, en dirección Cornellà, no hay demasiado jaleo pero, cuando
sucede algo, es a lo grande. L, una joven ‘segurata’ con ovarios muy bien puestos, nos explica cómo consiguieron reducir a un ‘ultra’ de 120 kilosque empezó a repartir hostias: “Una de las más gordas la tuvimos con un ‘casual’ que le pegó cuatro tortas a un árabe en el vagón y saltó al foso de la vía. Tuvimos que parar la circulación
y nos bajamos unos cuantos compañeros para intentar sacarlo. El tío
gritaba: ‘¡Pégame! ¡Pégame!’, y no había forma de convencerlo para que
subiera. Al final llegaron cuatro patrullas de Mossos y se lo llevaron
al psiquiátrico. Aquello era digno del Equipo A”, asegura. Otras veces la guerra histórica entre grafiteros y seguratas se parece a un remake
de West Side Story dirigido por Tarantino: “Estábamos en Can Boixeras,
donde hay un túnel por el que se meten dos trenes, cuando vimos siete
grafiteros que gritaron: ‘¡A por ellos!’. Empezaron a tirarnos piedras
e incluso reventaron una bengala, pero no hubo heridos. Unas semanas
más tarde se volvió a liar con otro grupo que estaba en Zona
Universitaria pintando la vía; dos compañeros bajaron y se cruzaron con
unos ocho grafiteros con palos y mazos de hierro. Ahí sí se lió parda”, resume la agente de seguridad. Porque los grafiteros tiene una habilidad increíble para meterse por
cualquier agujero y convertir los túneles y aparcaderos en sus lienzos.
Han llegado incluso a colarse por las turbinas de ventilación y a trepar
paredes con arneses, explica L: “El año pasado, en una cochera de
autobuses había unos grafiteros que echaron una red como la que ponen en
los andamios y a uno de ellos se le quedó el pie enganchado y se cayó de cabeza al suelo. Todos los colegas se piraron antes de que apareciese la ambulancia”.
Tú corre que no llegarás nunca
De todos los deportes estúpidos que se practican en lugares inapropiados, uno de los más peligrosos es el ‘metring’.
J., segurata de la Línea 2, dice que ha visto a chavales muy pedo
subirse ya no a los techos, sino a los estribos del metro, y alguna que
otra vez la historia no ha acabado en risas: “Se colocan al final del
último vagón o en la placa de aluminio para entrar en el andén y se montan como si fuera una tabla de surf.
El juego consiste en dar un salto hacia atrás antes de que se meta en
túnel, pero no siempre les sale bien y… No es agradable”. Además de tontos a las tres que confunden los trenes con el scalextric,
los hay que piensan que el tiempo y el espacio son más relativos de lo
que decía Einstein. Y el personal de seguridad puede dar fe de ello:
“Había una pareja que iba muy puesta y se equivocó de andén, así que pensaron que podían cruzar por la vía.
Él lo consiguió; ella… desafortunadamente, no”, señala J., quien añade
que aunque casos así no son muy frecuentes, un colega suyo que trabaja
monitorizando las estaciones ha aprendido a ser tan frío como el
hielo para no llevarse la mierda y el horror a casa. Los suicidas también tienen sus estaciones favoritas
y actúan de forma tristemente curiosa, según M.: “En las líneas 1 y 3
hay muchos suicidios porque los trenes son más bajos y pueden ‘triturar’
un cuerpo. Así que si trabajas en paradas de esas líneas sabes lo que
te puedes encontrar. ¿Y lo más alucinante de todo? Quien va a matarse al metro siempre paga el billete, no se cuela. Digo yo que será para que no los echemos atrás y les quitemos la idea de la cabeza”.
Entre los ‘carteras’ y los ‘colgados’
Quien más y quien menos conoce a alguien que se quedó dormido en el metro y le rajaron los pantalones con una gillette para robarle el móvil y la cartera. Los carteristas se las saben todas,
eso lo aseguran policías y seguratas. Y muchos de ellos “fichan” en los
vagones como quien va a la oficina, hasta el punto de saludar a los
guardias e incluso hacerles ‘peinetas’, como observan los chicos del chaleco naranja: “Hay dos tipos de maguis: los mañaneros, que son más dados a cortar las tiras del bolso
y meter mano a las carteras, y los de noche. Estos últimos son los
famosos ladrones de la gillette que te hacen un tajo en los pantalones y
por lo que tenemos comprobado es mejor que no te despiertes mientras te
están robando porque no sales muy bien parado. Es una mafia
y siempre se les puede ver contando su botín en los bancos de la
estación de Collblanc. Si te roban el móvil, dalo por perdido porque
seguramente acabará en Senegal o en otro país semejante”, comenta M. Hay quien toma medidas de caja fuerte y oculta sus pertenencias tan bien que luego no se acuerda de dónde las ha guardado, como explica otra agente: “Un chaval reclamaba que se había quedado dormido y le habían robado en el metro y quería ver las cámaras de seguridad. De repente, empieza a vibrarle el paquete; el colega se había guardado el móvil en los calzoncillos y le estaban llamando por teléfono”.
Lo más sucio no es el suelo
¿Recuerdas el vídeo que se hizo tan viral de una pareja practicando
sexo en el metro de Barcelona? Pues lo que estos seguratas han visto
tiene bastantes más ‘X’ que aquello: “Durante las Fiestas de la Mercè
una mujer y un hombre subieron a un vagón lleno de gente y empezaron a follar allí mismo.
Eso me lo contó un compañero y me dijo que le estaba dando durísimo,
que tenían los dos la ropa en los tobillos y se agarraban a los
barrotes. Los pasajeros no les decían nada, pero se iban a otro vagón y
no había forma de que parasen”, nos dice L. Por no hablar de los antiguos tipos de la gabardina, los que se alivian
delante del personal con el único propósito de que los mires y aplaudas.
Sin embargo, son una pequeñez en comparación de los conocidos ‘cagones’ del metro. “Una de las cosas más cerdas que me han contado trabajando en el
metro es una madrugada en la que un tío que estaba bastante morado se bajó los pantalones y cagó en el asiento.
Como la gente va como va, el tío se apeó en una estación y subió una
parejita. Ella iba muy mona, con un vestido blanco, y ni siquiera
olieron la peste. Y, ¡plaf!, la chica se sentó encima de la cagada. Se
levantaron de un salto y el novio intentó limpiarla, pero acabaron
llenos de mierda los dos…”, dice la segurata.
Cartel del bat en el que anuncia que va a cambiar el nombre de su desayuno y merienda - IDEALSave
Ante
la crisis catalana, algunos bares también han querido posicionarse en
contra de la independencia. De hecho, hay casos que para mostrar su
postura se las han ingeniado para lograr sacar una sonrisa a sus
clientes. Así lo ha hecho el local C.D Unidad de Málaga que ha decidido cambiar el nombre de uno de sus platos estrellas a consecuencia del plan secesionista.
El bocadillo ofrecido en desayunos y merienda se llamaba «pitufo a la catalana»,
pero tras los recientes acontecimientos, el dueño del bar ha pensando
que debía cambiarlo por uno que se adecuase más a sus ingredientes. Y
estas han sido sus cuatro poderosas razones, según recoge el diario «Ideal»:
1. El pan es de Málaga
2. El tomate de la comarca de Guadalhorce (Málaga)
3. El aceite de Riogordo (Málaga)
4. El jamón de la Alpujarra Granadina
Tras esta explicación el propietario concluye con la resolución final: «Como esto es una democracia ... pido el referéndum para el cambio de nombre de este bocadillo a... pitufo andaluz». Cartel del bar en el que anuncia que va a cambiar el nombre de su desayuno y merienda- IDEAL